Un artículo de Vigilia, empresa socia de CERSAT, analiza el rol del monitoreo activo como componente fundamental de los sistemas de seguridad vial y transporte.
En un contexto en el que tecnologías como el rastreo satelital, las dashcams, la telemática y la inteligencia artificial adquieren cada vez mayor protagonismo, surge una pregunta fundamental para el sector: ¿alcanza con incorporar tecnología a los vehículos para mejorar la seguridad?
Desde Vigilia, empresa socia de CERSAT y especializada en monitoreo, proponen una mirada que pone el foco en un aspecto fundamental del sistema: la capacidad de monitorear, interpretar y actuar frente a la información que generan los dispositivos.
El artículo plantea que el hardware instalado en un vehículo constituye solamente una parte de la solución. La otra parte está conformada por un sistema humano y operativo capaz de trabajar las 24 horas, detectar eventos, activar protocolos y responder en el momento en que esa información todavía puede marcar una diferencia.
Monitorear no es solamente recibir información
Dentro del sector es habitual hablar de «monitoreo» para referirse a diferentes tipos de servicios. Sin embargo, no todos los sistemas de monitoreo funcionan de la misma manera.
El monitoreo pasivo se concentra principalmente en la atención de determinadas alarmas y eventos. El monitoreo activo, en cambio, incorpora un mayor nivel de sensorización y, fundamentalmente, protocolos específicos de reacción y escalamiento frente a cada situación.
La diferencia resulta significativa: no se trata solamente de disponer de un dato, sino de qué se hace con ese dato y con qué velocidad se actúa.
Una desviación de recorrido, una parada no autorizada, una desconexión de batería, el desenganche de un acoplado o una situación de emergencia pueden generar información valiosa. Pero esa información solamente se transforma en una herramienta de prevención cuando existe un sistema preparado para interpretarla y responder.
La tecnología necesita una respuesta detrás
El crecimiento de las soluciones de video-telemática y de inteligencia artificial está generando nuevas posibilidades para la prevención de siniestros.
Las dashcams, los sistemas de monitoreo de fatiga del conductor —DSM— y las tecnologías ADAS permiten detectar comportamientos y situaciones de riesgo que anteriormente podían pasar inadvertidos.
Sin embargo, el artículo destaca que el verdadero impacto de estas herramientas no depende únicamente de la instalación de una cámara o un sensor.
Por ejemplo, una alerta de fatiga puede advertir al conductor sobre una situación de riesgo. Pero si no existe una respuesta ante la falta de reacción del conductor, la tecnología pierde parte de su capacidad preventiva.
La tecnología detecta. El monitoreo activo interpreta, interviene y escala.
Esta integración entre tecnología y respuesta humana es uno de los principales puntos que Vigilia propone poner en discusión dentro de la industria.
El tiempo de reacción puede ser determinante
La importancia del monitoreo activo también se vuelve especialmente evidente frente a situaciones de piratería del asfalto.
De acuerdo con los datos citados en el artículo, cuando la respuesta frente a un hecho de robo se demora entre seis y ocho horas, la probabilidad de recuperación del vehículo y la carga disminuye considerablemente.
En estos casos, el dispositivo AVL continúa proporcionando información sobre la posición de la unidad. Pero disponer de esa información no garantiza por sí mismo una recuperación exitosa.
La diferencia puede estar en la capacidad del centro de monitoreo para:
- Detectar rápidamente una desviación de ruta.
- Identificar un evento de riesgo.
- Activar el protocolo correspondiente.
- Escalar la situación de acuerdo con su gravedad.
- Coordinar con las fuerzas de seguridad.
- Activar recursos de recupero.
- Mantener el seguimiento de la unidad durante la emergencia.
Por eso, desde Vigilia sostienen que el valor del sistema no está solamente en saber dónde está un vehículo, sino en poder actuar cuando esa información resulta crítica.
¿Qué características debería tener un centro de monitoreo activo?
El artículo recupera también los requisitos técnicos que CERSAT había presentado en 2024 ante FADEAC, como parte de sus recomendaciones para los sistemas AVL y las empresas prestadoras.
Entre los aspectos señalados se encuentran:
Disponibilidad 24/7/365:
El centro debe contar con infraestructura y protocolos que permitan garantizar la continuidad operativa, incluyendo conexiones redundantes, generación propia de energía y planes de contingencia.
Comunicación multioperador:
La utilización de diferentes redes permite ampliar la cobertura y reducir los puntos ciegos de comunicación, especialmente en rutas y corredores del interior del país.
Sensorización integral:
El sistema debe contemplar diferentes variables del vehículo, como pulsador de pánico, desenganche de acoplado, apertura de puertas, desconexión de alimentación y salida de zonas de guarda, además de la ubicación.
Seguimiento de viajes críticos:
La detección automática de desvíos de ruta, paradas no autorizadas o pérdida de comunicación permite anticiparse a determinados eventos sin depender exclusivamente de la observación permanente de una pantalla.
Protocolos específicos de actuación:
Cada tipo de evento requiere una respuesta definida. Esto incluye situaciones como la inhibición de señal o jamming, frente a las cuales pueden establecerse diferentes niveles de intervención y mecanismos de respaldo.
Servicio de recupero:
La posibilidad de contar con recursos para realizar rastrillajes inmediatos puede resultar determinante frente a un hecho delictivo.
En conjunto, estos elementos permiten comprender que un centro de monitoreo activo es mucho más que una plataforma que muestra vehículos sobre un mapa.
Una discusión que involucra a toda la industria
El crecimiento de la telemática avanzada, la video-telemática y la inteligencia artificial abre nuevas oportunidades para el sector del rastreo satelital argentino.
El informe estratégico elaborado por DREINET para CERSAT, citado por Vigilia, identifica un importante potencial de crecimiento para estas tecnologías y anticipa, además, un proceso de renovación tecnológica asociado a la migración de redes 2G/3G hacia 4G/5G.
En este escenario, la discusión sobre el futuro de la industria no debería centrarse únicamente en cuántos dispositivos se instalan, sino también en qué capacidad existe detrás de cada dispositivo para transformar los datos en acciones concretas.
Para CERSAT, como cámara que reúne y representa a empresas del sector, esta discusión resulta especialmente relevante.
Definir estándares, promover buenas prácticas y establecer criterios que permitan diferenciar los distintos niveles de servicio contribuye a fortalecer la actividad y a brindar mayor seguridad a empresas, transportistas, aseguradoras y usuarios.
Tecnología + monitoreo + capacidad de respuesta
La evolución tecnológica está transformando profundamente la manera en que se gestiona la seguridad vial, el transporte y la protección de las cargas.
GPS, AVL, sensores, cámaras, inteligencia artificial y sistemas DSM ofrecen cada vez más información. Pero el verdadero desafío consiste en convertir esa información en decisiones oportunas.
En este sentido, el centro de monitoreo activo ocupa un lugar central: es el componente que conecta la tecnología instalada en el vehículo con una respuesta concreta frente a una situación de riesgo.
Desde CERSAT consideramos valioso compartir y promover el análisis realizado por nuestras empresas socias, porque el intercambio de conocimiento y la discusión sobre estándares de calidad contribuyen al crecimiento y profesionalización de toda la industria.
Leé el artículo completo de Vigilia
Vigilia — Expertos en Monitoreo, empresa socia de CERSAT, desarrolla este análisis en profundidad y presenta evidencia, antecedentes y recomendaciones sobre el papel del monitoreo activo en la prevención de siniestros y la recuperación de unidades.
Leer el artículo completo:
https://drive.google.com/file/d/1edd3BZdoEc7A9Xi3CQIn3Zl6ALe-i2V0/view
